En la actualidad, en un mundo caracterizado por constantes cambios en todos los ámbitos de la vida, es crucial reconocer los signos del estrés para mantener el bienestar en la vida cotidiana. En este sentido, es esencial comprender que existen diferentes formas de estrés, cada una manifestándose de manera única en cuanto a su intensidad y las complicaciones que puede provocar.
El manejo del estrés puede resultar complicado y confuso porque existen diferentes tipos de estrés: estrés agudo, estrés agudo episódico y estrés crónico. Cada uno cuenta con sus propias características, síntomas, duración y enfoques de tratamiento. Analicemos cada uno de ellos.
Te invitamos a leer este artículo e informarte sobre los aspectos relacionados con el estrés.
Hoy en día, reconocemos tres tipos de estrés, cada uno con sus propios síntomas y características.
Estrés agudo
El estrés agudo es la forma de estrés más común. Surge de las exigencias y presiones del pasado reciente y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano. El estrés agudo es emocionante y fascinante en pequeñas dosis, pero cuando es demasiado resulta agotador. Una bajada rápida por una pendiente de esquí difícil, por ejemplo, es estimulante temprano por la mañana. La misma bajada al final del día resulta agotadora y desgastante. Esquiar más allá de sus límites puede derivar en caídas y fracturas de huesos. Del mismo modo, exagerar con el estrés a corto plazo puede derivar en agonía psicológica, dolores de cabeza tensiónales, malestar estomacal y otros síntomas.
Afortunadamente, la mayoría de las personas reconocen los síntomas de estrés agudo. Es una lista de lo que ha ido mal en sus vidas: el accidente automovilístico que abolló el parachoques, la pérdida de un contrato importante, un plazo de entrega que deben cumplir, los problemas ocasionales de su hijo en la escuela, y demás.
Dado que es a corto plazo, el estrés agudo no tiene tiempo suficiente para causar los daños importantes asociados con el estrés a largo plazo. Los síntomas más comunes son:
- Agonía emocional: una combinación de enojo o irritabilidad, ansiedad y depresión, las tres emociones del estrés.
- Problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, dolor de espalda, dolor en la mandíbula y las tensiones musculares que derivan en desgarro muscular y problemas en tendones y ligamentos;
- Problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y síndrome de intestino irritable;
- Sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.
El estrés agudo puede presentarse en la vida de cualquiera, y es muy tratable y manejable.
Estrés agudo episódico
Por otra parte, están aquellas personas que tienen estrés agudo con frecuencia, cuyas vidas son tan desordenadas que son estudios de caos y crisis. Siempre están apuradas, pero siempre llegan tarde. Si algo puede salir mal, les sale mal. Asumen muchas responsabilidades, tienen demasiadas cosas entre manos y no pueden organizar la cantidad de exigencias autoimpuestas ni las presiones que reclaman su atención. Parecen estar perpetuamente en las garras del estrés agudo.
Es común que las personas con reacciones de estrés agudo estén demasiado agitadas, tengan mal carácter, sean irritables, ansiosas y estén tensas. Suelen describirse como personas con "mucha energía nerviosa". Siempre apuradas, tienden a ser cortantes y a veces su irritabilidad se transmite como hostilidad. Las relaciones interpersonales se deterioran con rapidez cuando otros responden con hostilidad real. El trabajo se vuelve un lugar muy estresante para ellas.
La personalidad "Tipo A" propensa a los problemas cardíacos descrita por los cardiólogos Meter Friedman y Ray Rosenman, es similar a un caso extremo de estrés agudo episódico. Las personas con personalidad Tipo A tienen un "impulso de competencia excesivo, agresividad, impaciencia y un sentido agobiador de la urgencia". Además, existe una forma de hostilidad sin razón aparente, pero bien racionalizada, y casi siempre una inseguridad profundamente arraigada. Dichas características de personalidad parecerían crear episodios frecuentes de estrés agudo para las personalidades Tipo A. Friedman y Rosenman descubrieron que es más probable que las personalidades Tipo A desarrollen enfermedades coronarias que las personalidades Tipo B, que muestran un patrón de conducta opuesto.
Otra forma de estrés agudo episódico surge de la preocupación incesante. Los "doña o don angustias" ven el desastre a la vuelta de la esquina y prevén con pesimismo una catástrofe en cada situación. El mundo es un lugar peligroso, poco gratificante y punitivo en donde lo peor siempre está por suceder. Los que ven todo mal también tienden a agitarse demasiado y a estar tensos, pero están más ansiosos y deprimidos que enojados y hostiles.
Los síntomas del estrés agudo episódico son los síntomas de una sobre agitación prolongada: dolores de cabeza tensos y persistentes, migrañas, hipertensión, dolor en el pecho y enfermedad cardíaca. Tratar el estrés agudo episódico requiere la intervención en varios niveles, que por lo general requiere ayuda profesional, la cual puede tomar varios meses.
A menudo, el estilo de vida y los rasgos de personalidad están tan arraigados y son habituales en estas personas que no ven nada malo en la forma cómo conducen sus vidas. Culpan a otras personas y hechos externos de sus males. Con frecuencia, ven su estilo de vida, sus patrones de interacción con los demás y sus formas de percibir el mundo como parte integral de lo que son y lo que hacen.
Estas personas pueden ser sumamente resistentes al cambio. Sólo la promesa de alivio del dolor y malestar de sus síntomas puede mantenerlas en tratamiento y encaminadas en su programa de recuperación.
Estrés crónico
Si bien el estrés agudo puede ser emocionante y fascinante, el estrés crónico no lo es. Este es el estrés agotador que desgasta a las personas día tras día, año tras año. El estrés crónico destruye al cuerpo, la mente y la vida. Hace estragos mediante el desgaste a largo plazo. Es el estrés de la pobreza, las familias disfuncionales, de verse atrapados en un matrimonio infeliz o en un empleo o carrera que se detesta. Es el estrés que los eternos conflictos han provocado en los habitantes de Irlanda del Norte, las tensiones del Medio Oriente que afectan a árabes y judíos, y las rivalidades étnicas interminables que afectaron a Europa Oriental y la ex Unión Soviética.
El estrés crónico surge cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente. Es el estrés de las exigencias y presiones implacables durante períodos aparentemente interminables. Sin esperanzas, la persona abandona la búsqueda de soluciones.
Algunos tipos de estrés crónico provienen de experiencias traumáticas de la niñez que se interiorizaron y se mantienen dolorosas y presentes constantemente. Algunas experiencias afectan profundamente la personalidad. Se genera una visión del mundo, o un sistema de creencias, que provoca un estrés interminable para la persona (por ejemplo, el mundo es un lugar amenazante, las personas descubrirán que finge lo que no es, debe ser perfecto todo el tiempo). Cuando la personalidad o las convicciones y creencias profundamente arraigadas deben reformularse, la recuperación exige el autoexamen activo, a menudo con ayuda de un profesional.
El peor aspecto del estrés crónico es que las personas se acostumbran a él, se olvidan que está allí. Las personas toman conciencia de inmediato del estrés agudo porque es nuevo; ignoran al estrés crónico porque es algo viejo, familiar y a veces hasta casi resulta cómodo.
El estrés crónico mata a través del suicidio, la violencia, el ataque al corazón, la apoplejía e incluso el cáncer. Las personas se desgastan hasta llegar a una crisis nerviosa final y fatal. Debido a que los recursos físicos y mentales se ven consumidos por el desgaste a largo plazo, los síntomas de estrés crónico son difíciles de tratar y pueden requerir tratamiento médico y de conducta y manejo del estrés.
Diferenciación
Diferenciación:
Basado en la American Psychological Association, el estrés se clasifica en agudo, agudo episódico y crónico, diferenciándose por su duración, frecuencia y severidad en la salud. Mientras el estrés agudo es a corto plazo y manejable, el agudo episódico es frecuente y el crónico representa un desgaste severo y prolongado.
| Item | Estrés Agudo | Estrés Agudo Episódico | Estrés Crónico |
| Naturaleza y Duración | Común, de corta duración, asociado a presiones pasadas o futuras cercanas. | Frecuente, típico en vidas caóticas y con excesiva responsabilidad. | Prolongado, destructivo y sin un final aparente (pobreza, infelicidad).. |
| Sintomatología Común | Agonía emocional, tensión muscular, molestias estomacales. | Migrañas, hipertensión, dolor en el pecho, irritabilidad hostil. | Agotamiento físico/mental, depresión, alto riesgo cardiovascular. |
| Tratabilidad | Altamente tratable, sus causas suelen ser claras | Requiere intervención, a menudo resistido por el individuo. | Necesita tratamiento profesional a largo plazo. |
Actualmente hay múltiples estrategias de manejo para los tres tipos de estrés, cada una con diferentes tiempos y herramientas. A continuación te explicaremos cada una de ellas.
Manejo del estrés agudo
En primera instancia, el estrés agudo se puede manejar de manera más amigable. A través de ejercicio físico, ejercicios de respiración, ejercicios de relajación como Mindfulness o Yoga, implementar hábitos saludables, cambios en la mentalidad, mejora del sueño, entre otros.
Si no se soluciona, o el individuo no puede manejarlo, es importante acudir a un profesional como un psicólogo que lo pueda orientar.
Estrategias para el estrés agudo episódico
Una buena terapia psicológica y medicación psiquiátrica, en algunos casos, son opciones efectivas para tratar el estrés agudo episódico.
En el caso de la psicoterapia, esta proporciona un espacio seguro de apoyo emocional en donde el profesional de la salud puede enseñarle al paciente diversas técnicas y habilidades para enfrentar el estrés diario que conlleva. Dentro de los enfoques terapéuticos más comunes se encuentra la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y el psicoanálisis.
Mientras que la medicación puede ser una opción cuando las dificultades del cuadro clínico afectan altamente la vida cotidiana. Sin embargo, es importante que quienes estén siendo tratados con medicamentos sean supervisados por sus médicos, ya que cada persona puede tener distintas necesidades y efectos ante estos químicos.
Abordaje del estrés crónico
Es fundamental que el tratamiento y atención sea personalizada de acuerdo a las necesidades individuales. En muchos casos, los medicamentos y cambios de dietas pueden entregar beneficios casi inmediatos.
Se recomienda ejercicio diario, alimentación saludable, técnicas de gestión de tiempo, establecer metas realistas, mejorar calidad de sueño, dedicar tiempo a actividades recreativas, etc.
Asimismo, el asistir a terapias psicológicas y en algunas ocasiones, consumir ciertos medicamentos es esencial para tratar estos casos.
Prevención y Reducción del Estrés
El tratamiento del estrés es de suma relevancia a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas. A pesar de ello, la prevención se vuelve central para no llegar a instancias más severas que obstaculicen la vida diaria.
En primer lugar, reconocer y gestionar adecuadamente el estrés es fundamental para salvaguardar la salud y bienestar. En algunas situaciones detenerse, analizar el problema desde diversas perspectivas y considerar alternativas puede ser beneficioso para no provocar un estrés mayor.
En esta misma línea, confiar en las capacidades y habilidades de cada uno va a ayudar a abordar los contratiempos con menos estrés. Las demandas percibidas en una situación estresante son subjetivas y dependen de cómo cada individuo valore las posibilidades y soluciones disponibles, así como su impacto en sus intereses personales. Por lo tanto, la intensidad del estrés variará según la percepción de cada persona.
Para ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una guía llamada: “En tiempos de estrés, haz lo que importa”, la cual explica y recomienda ciertas prácticas para combatir el estrés, dentro de las cuales se destaca:
- Seguir una rutina diaria.
- Dormir mucho.
- Mantenerse en contacto con los demás.
- Llevar una dieta saludable.
- Hacer ejercicio con regularidad.
- No pasar demasiado tiempo con las noticias.
👉🏽Si deseas leerla completa, haz clic aquí.
Buscar ayuda para el manejo del estrés es esencial cuando ya se escapa de las manos. Si el individuo siente que está teniendo dificultades para lidiar con el estrés por su cuenta debe buscar apoyo profesional, en algunos casos se pude iniciar conversando con el médico de cabecera quien puede recomendar algún terapeuta o doctor que pueda ayudar de manera efectiva.
Algunas señales que pueden indicar que se necesita ayuda profesional incluyen:
- Dificultad en la vida diaria.
- Síntomas persistentes.
- Sentimientos abrumadores.
- Dificultad para manejar el estrés.
En conclusión, el estrés es una reacción natural frente a ciertas situaciones desafiantes, sin embargo, cuando se vuelve crónico puede afectar gravemente la salud de una persona. Reconocer y gestionar los diferentes tipos de estrés es esencial para mantener el bienestar y calidad de vida. Es fundamental buscar ayuda en profesionales si es que el estrés interfiere con la vida diaria de un individuo.
Namasté
Fuentes
https://www.prevencionintegral.com
